7/17/2016

Jack Kerouac

Un juego de palabras para Al Gelpi

Jesús se volvió loco un día
         ante un albaricoquero.
Dijo: "Pedro, tú
         el de la Santa Visión,
Ve y mira si el árbol está en sazón",
         "El árbol todavía no está en sazón",
         informó Pedro la Piedra.
"Entonces, ¡que se seque!"
Jesús quería un albaricoque.
Por la mañana, el árbol
         se había secado,
Como la oreja en la agonía
         del huerto,
Cortada por la espada.
         Torpe.
         ¿Qué significa esta parábola?
Todos
         ven mejor.
De hecho estás sorbiendo
Cuando tu vaso
         está siempre vacío.

7/07/2016

Olga Orozco, Toay, La Pampa, 1920-1999

¿La prueba es el silencio?

Con un costado vuelto hacia este mundo,
solamente un costado, expuesto día y noche a la depredación y a las mareas,
y el resto sumergido no sé dónde, a tientas y a temblor,
espero desde tu sombra en blanco una señal.
He oído el confuso parloteo de bocas invisibles en el bosque nocturno,
y hay alguien que me sigue paso a paso
y es puro resplandor y es sólo ráfaga cuando yo lo persigo;
a veces una lágrima cae sobre mi mano,
helada, desde nadie,
lo mismo que la llama del aliento que de repente corre por mi cara.
Pero ésas no son pruebas.
Ni siquiera evidencias de que los muertos vuelvan.
¿No son más bien los vínculos que fragua la nostalgia,
así como la oscuridad convoca siempre un campo de amapolas detrás de la pared
y cada luna llena busca por los canales los espejos trizados del amor?
¿Y ahora por qué vienen estas frases arrancadas de cuajo
y todos estos cielos desfondados y rotos?
Yo no te reclamaba emanaciones de las dichas perdidas,
fantasmas que se rehacen a partir de un perfume, a partir de un sollozo,
y que son los fantasmas de mi negación.
Pero desde el costado que se desprende y huye con su bolsa de huesos
hasta el otro, el oculto, el increíble,
el que acaso aletea contra la semejanza en medio de la mayor oscuridad,
yo te pido un milagro, tan leve,
tan fugaz como el humo que un sueño deposita debajo de la almohada.
No, yo no necesito un testimonio de tu exacta, entreabierta existencia,
sino una prueba apenas de la mía.
Ah, Señor, tu silencio me aturde igual que la corneta del cazador perdido entre las nubes.
¿O estará en el castigo, en el Jordán amargo que pasa por mi boca,
tu respuesta,
la voz con que me nombras?

Olga Orozco, Toay, La Pampa, 1920-1999
de Con esta boca, en este mundo, 1994, en Olga Orozco, Obra Completa, Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2012

7/03/2016

TESTAMENTO OLÓGRAFO - Miguel Ángel Federik

TESTAMENTO OLÓGRAFO
No es pan la luz, sino frescura que se agota
con su último cansancio,
como esta ráfaga ligera en la penumbra de la casa,
donde somos arcilla, peones y pesadumbre
de los astros, y donde hemos aprendido, mujer,
a costa de nuestros muertos,
que todo tiene un terminarse en paz como esta tarde,
una súbita conciencia de órbita salada,
que ya mira desde lejos y para siempre
la perfecta lisura del horizonte y sus árboles.
Y será un día la hora de partirlo todo.
Pujarán contra el silencio
para hacerme más tenue y más liviano,
como potrillos que ateridos se fugaran
ante las incesantes cenizas de la luna. Disputarán las ganadas razones de mi peso
y me devolverán, devotamente las raciones de olvido,
que sin duda yo también sin quererlo, les he dado;
porque todo tiene un terminarse en paz
como esta tarde,
un equilibrio sagaz para el último instante,
una lucidez animal que halla estrellas
desprendidas y volantes por el aire.
Dejo a Lucía de los Ángeles las campanas de Singapur
y la exacta mitad de mis poemas.
A Juan Pablo mi silla, mis perfumes y las llaves,
las del cielo, las del infierno y la que abre la decisión de
elegirlas
que siempre estuvo en mis actos.
Y a María Victoria, mis bufandas y mis ojos
para que alumbren de mí, mi cesantía
del gozo que les queda por delante.
Y a vos nada. Prefiero
seguir debiéndote lo que me llevo:
el botín de tu caricia y tu condición de lámpara.
Y a los cuatro, el corazón que fue mío en condominio,
como un trébol feliz, fecundo y calmo.
(de Fuegos de bien amar)

Miguel Angel Federik

6/13/2016

Argentina-Día del Escritor







Cada 13 de junio se conmemora el Día del Escritor. La fecha no es casual y encuentra su explicación en que un 13 de junio, pero de 1874, nació Leopoldo Lugones en Villa María del Río Seco, Córdoba. Entre muchas de las acciones y obras que emprendió, Lugones fundó la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) 
A los 20, se traslada a la Buenos Aires e ingresa en la redacción de El Tiempo. Allí traba amistad con Rubén Darío, el poeta nicaragüense y máximo representante del modernismo latinoamericano.
Como poeta, se inicia en 1897 con Las montañas del oro, con versos medidos y libres, y prosa poética, en plena eclosión del modernismo. Esta atmósfera decadente se prolonga en Los crepúsculos del jardín (1905) y Lunario sentimental(1909) Su registro poético cambia luego con las Odas seculares (1910), exaltación de las riquezas argentinas . Su poesía se vuelve intimista y cotidiana en El libro fiel (1912), El libro de los paisajes (1917) y Las horas doradas(1922). En su poesía narrativa aparecen títulos como Poemas solariegos (1927) y el póstumo Romances del Río Seco. Como cuentista escribe Las fuerzas extrañas (1906) y Cuentos fatales(1926)
El relato histórico sobre la guerra de la independencia anima La guerra gaucha y las meditaciones esotéricas su novela, El ángel de la sombra (1926). En el campo de la historia cuentan El imperio jesuítico (1904), Historia de Sarmiento (1911) y El payador (1916). Tradujo partes de La Iliada de Homero y estudió aspectos de la Grecia clásica . La evolución de su pensamiento político puede seguirse en libros como Mi beligerancia, La patria fuerte y La grande Argentina.
Leopoldo Lugones se suicidó en el Tigre, San Fernando, Buenos Aires, Argentina, el 18 de febrero de 1938. 

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